lunes, 30 de enero de 2017

LOS CAMBIOS CLIMATICOS

Historia de la ciencia del cambio climático



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La historia del descubrimiento científico del cambio climático se inició a principios del siglo XIX cuando se sospechó por primera vez de las épocas glaciares y otros cambios naturales en el paleoclima, y se identificó el efecto invernadero natural. A finales del siglo XIX, los científicos ya argumentaron que las emisiones humanas del efecto invernadero podrían cambiar el clima, pero los cálculos fueron cuestionados. Muchas otras teorías del cambio climático estaban más avanzadas, involucrando fuerzas que iban desde el [vulcanismo]hasta la variación solar.




En los años 60 del siglo XX, el efecto de calentamiento atmosférico producido por el dióxido de carbono se hizo cada vez más convincente, aunque algunos científicos también apuntaron que las actividades humanas, en la forma de aerosoles atmosféricos (por ejemplo la contaminación), podrían también tener un efecto de enfriamiento.

Durante los años 70, la opinión de los científicos estaba cada vez más a favor de los puntos de vista del calentamiento. Para los años 90, como resultado de las mejoras de la fidelidad de los modelos informáticos y del trabajo observacional que confirma la teoría de Milankovitch de las épocas glaciares, se llegó al consenso de que el efecto invernadero estuvo involucrado en la mayoría de los cambios climáticos y las emisiones humanas traían serios problemas de calentamiento global. Desde entonces, la mayoría de los trabajos científicos han sido orientados a la producción de informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.

Cambios regionales, desde la antigüedad hasta el siglo XIX
Desde tiempos antiguos, la gente sospechaba que el clima de una región podría cambiar a lo largo del curso de los siglos. Por ejemplo, Teofrasto, un pupilo de Aristóteles, dijo cómo el desagüe de los pantanos había hecho a una localidad en particular más susceptible a la congelación y especuló que los suelos se hacían más calientes cuando la deforestación de los bosques los exponía a la luz solar. Los académicos del Renacimiento y de épocas más recientes vieron que la deforestación, la irrigación y el pasto habían alterado los suelos alrededor del Mediterráneo desde tiempos antiguos. Ellos pensaron que era verosímil que estas intervenciones humanas hayan afectado al clima local.1 2

El cambio más llamativo vino en los siglos XVIII y XIX, manisfestándose dentro de un solo período de vida: la conversión del Este de Norteamérica de bosques a tierras de cultivo. Para los inicios del siglo XIX muchos creyeron que la transformación estaba alterando el clima de las regiones - probablemente para mejor. Cuando los granjeros tomaron las Grandes LLanuras les habían dicho que "la lluvia sigue al arado".3 No todos estuvieron de acuerdo. Algunos expertos reportaron que la deforestación no solo causaba que la escorrentía se diera más rápido y causara inundaciones inútiles, pero que reducía la cantidad de lluvia en si. Algunos profesores europeos, atentos a alguna prueba de que sus naciones eran más sabias que las otras, aclamaron que los Orientales del Antiguo Cercano Oeste habían convertido descuidadamente sus una vez tierras exuberantes en desiertos empobrecidos.4

Mientras tanto, agencias nacionales del clima han iniciado a compilar masas de observaciones confiables de temperatura, precipitaciones y similares. Cuando las figuras fueron analizadas mostraron muchas subidas y bajadas, pero un cambio no constante a largo plazo. Para los finales del siglo XIX, la opinión de los científicos había cambiado decisivamente en contra de cualquier creencia de influencia humana en el clima. Considerando los efectos regionales, pocos imaginaban que los seres humanos podrían afectar el clima del planeta en conjunto.4

Cambios del paleoclima y teorías de sus causas en el siglo XIX

Bloque errático, rocas depositadas por glaciares lejos de glaciares existentes, ha llevado a los geólogos a la conclusión de que el clima ha cambiado en el pasado.
Artículos principales: Paleoclimatología, Glaciación y Efecto invernadero.
Antes del siglo XVIII, los científicos no habían sospechado que los climas prehistóricos eran diferentes a los del periodo moderno. A finales del siglo XIX, los geólogos hallaron evidencias de una sucesión de Escala temporal geológica con cambios en el clima. Había varias teorías compitiendopara explicar el origen de estos cambios y James Hutton, cuyas ideas de cambio cíclico por un largo periodo de tiempo fueron posteriormente fue apodadas uniformismo, estaba entre aquellos que hallaron signos de actividad glacial pasada en lugares muy calientes para los glaciares en tiempos modernos.5

En 1815, Jean-Pierr Perraudin describe por primera vez como los glaciares podrían ser responsables de las rocas gigantes vistas en los valles alpinos. Mientras excursionaba en el Val de Bagnes se dio cuenta de rocas gigantes de granito que fueron dispersadas alrededor del estrecho valle. Sabía que le tomaría una fuerza excepcional mover tales grandes rocas. También observó como los glaciares dejaban rayas en el suelo y concluyó que fue el hielo que había llevado las rocas hacia lo profundo de los valles.6

Su idea fue recibida inicialmente con incredulidad. Jean de Charpentier escribió:"encuentro su hipótesis tan extraordinaria y aun así tan extravagante que considero que no vale la pena examinarla ni incluso considerarla".7 A pesar del rechazo inicial de Charpentier, Perraudin eventualmente convenció a Ignaz Venetz de que podría valer la pena estudiarla. Venetz convenció a Charpentier, quien en cambio convenció al científico influyente Louis Agassiz de que la teoría glacial tenía mérito.6

Agassiz desarrolló una teoría de lo que el llamó "Glaciación" — cuando los glaciares cubrieron Europa y una gran parte de Norte América. En 1837 Agassiz fue el primero en proponer científicamente que la Tierra había sido objeto de una glaciación pasada.8 William Buckland había guiado los intentos en Gran Bretaña de adaptar la teoría geológica del catastrofismo para tener en cuenta a las rocas erráticas y otro "diluvio" como reliquias del Diluvio Universal. A esto se opuso fuertemente la versión de Charles Lyell del uniformismo de Hutton y fue gradualmente abandonada por Buckland y otros geólogos catastrofistas. Una salida de campo al los Alpes con Agassiz en octubre de 1838 convenció a Buckland de que los rasgos en Gran Bretaña habían sido causados por la glaciación y ambos el y Lyell apoyaron fuertemente la teoría de la glaciación la cual fue ampliamente aceptada en los años 1870.5

En el mismo periodo general que los científicos sospecharon por primera vez el cambio climático y la glaciación, Joseph Fourier en 1824, encontró que la atmósfera de la tierra mantenía al planeta más caliente de lo que sería en el caso de un vacío, e hizo los primeros cálculos del efecto del calentamiento. Fourier reconoció de que la atmósfera transmitía ondas de luz visible de manera eficiente a la superficie de la tierra. La tierra luego absorbió la luz visible y emitió radiación infrarroja como respuesta, pero la atmósfera no transmitía la radiación infrarroja de manera eficiente, lo cual por lo tanto incrementó la temperatura de la superficie. El también cuestionó que las actividades humanas pudieran influenciar en el clima, aunque principalmente se enfocó en los cambios del uso del suelo. En 1827 el documento de Fourier expresó, "La fundación y progreso de las sociedades humanas, la acción de las fuerzas naturales, pueden cambiar notablemente y en regiones vastas, el estado de la superficie, la distribución del agua y los grandes movimientos del aire. Tales efectos son capaces de hacer variar, en el curso de muchos siglos, el grado promedio del calor; debido a que las expresiones analíticas contienen coeficientes que se relacionan con el estado de la superficie y el cual influye en gran medida a la temperatura."9

John Tyndall tomó un paso más allá del trabajo de Fourier's en 1864 cuando investigó la absorción de la radiación infrarroja en diferentes gases. Encontró que el vapor de agua, hidrocarburos como el metano (CH4), y el dióxido de carbono (CO2) bloquean fuertemente la radiación.10 11 Algunos científicos sugirieron que la glaciación y otras grandes cambios del clima eran debido a los cambios en la cantidad de gases emitidos en el vulcanismo . Pero eso era una de las tantas causas posibles. Otra posibilidad notable era la variación solar. Los cambios en las corrientes oceánicas podrían explicar también muchos cambios climáticos. Por cambios a lo largo de millones de años, la elevación y descenso de los rangos de las montañas podrían cambiar los patrones de los vientos y las corrientes oceánicas. O quizás el clima de un continente no ha cambiado en absoluto, pero si ha aumentado en más caliente o más frío debido al desplazamiento polar verdadero (el cambio del Polo Norte hacia donde el Ecuador ha estado o lo similar) Había docenas de teorías.

Por ejemplo, a mediados del siglo XIX, James Croll publicaron los cálculos de como las fuerzas gravitacionales del sol, la luna y los planetas afectan sutilmente el movimiento y orientación de la Tierra. La inclinación del eje de la Tierra y la forma de su órbita alrededor del sol oscila gradualemente en ciclos que duran decenas de miles de años. Durante algunos periodos el Hemisferio Norte obtendría ligeramente menos luz solar durante el invierno de lo que obtendría durante otros siglos. La nieve se acumularía, reflejando la luz del sol y conduciendo hacia una glaciación auto-sostenible.7 12 La mayoría de los científicos, sin embargo, hallaron las ideas de Croll y toda otra teoría del cambio climático poco convincente.


















Los primeros cálculos del cambio climático inducido por el hombre, 1896

En 1896 Svante Arrhenius cálculo el efecto de la duplicación del dióxido de carbono atmosférico como resultado de un incremento de la temperatura de superficie de 5-6 grados Celsius.
A finales de los años 1890, el científico americano Samuel Pierpont Langley había intentado determinar la temperatura de la superficie de la Luna midiendo la radiación de infrarrojo que sale de la luna y llega a la tierra.13 El ángulo de la luna en el cielo cuando un científico tomó una medida determinó cuanto CO2 y vapor de agua la radiación lunar tenía que atravesar para llegar a la superficie de la Tierra, dando como resultado medidas más débiles cuando la Luna estaba baja en el cielo. Este resultado fue poco sorprendente dado que los científicos sabían acerca del espectro de absorción desde hace décadas.

Un científico sueco, Svante Arrhenius utilizó la observación de Langley sobre la absorción aumentada de infrarrojo donde los rayos lunares pasan a través de la atmósfera a un ángulo bajo, encontrando más dióxido de carbono (CO2), para estimular un efecto de enfriamiento atmosférico a partir de una disminución futura de CO2. Él se dio cuenta de que la atmósfera más fría retendría menos vapor de agua (otro efecto invernadero) y calculó el efecto de enfriamiento adicional. También se dio cuenta que el enfriamiento aumentaría la nieve y la cubierta de hielo en altas latitudes, haciendo que el planeta refleje más luz solar y así promover el enfriamiento, como James Croll había propuesto. En general Arrhenius calculó que cortando el CO2 por la mitad sería suficiente para producir una glaciación. El además calculó que una duplicación del CO2 atmosférico daría un total de calentamiento de 5-6 grados Celsius.

Mientras tanto, otro científico sueco, Arvid Högbom, había estado intentando cuantificar fuentes naturales de emisión de CO2 con el propósito de entender el ciclo del carbono global. Högbom encontró que el estimado de la producción de carbón de fuentes industriales en los años 1890 (principalmente de combustión de carbón) eran comparables con la de las fuentes naturales.14 Arrhenius vio que esta emisión humana de carbono llevaría eventualmente al calentamiento. Sin embargo, debido a la tasa relativamente baja de producción de CO2 en 1896, Arrhenius pensó que el calentamiento tomaría miles de años, y suponía que sería beneficioso para la humanidad.14 15

Los Paleoclimas y las manchas solares, inicios de los años 1900 a 1950
Los cálculos de Arrhenius fueron puestos en disputa y subsumidos dentro de un debate más amplio sobre si los cambios atmosféricos habían causado las edades de hielo. Intentos experimentales para medir la absorción de infrarrojo en el laboratorio parecieron demostrar pequeñas diferencias como resultado del incremento de los niveles de CO2, y también hallaron una coincidencia significativa entre la absorción por CO2, y la absorción por vapor de agua, todos los cuales sugirieron que el incremento de las emisiones de dióxido de carbono tuvieran un pequeño efecto climático. Estos primeros experimentos resultaron posteriormente ser insuficientemente precisos, dado a la instrumentación de la época. Muchos científicos también pensaron que los océanos absorberían rápidamente cualquier exceso de dióxido de carbono.14

A otras teorías sobre las causas del cambio climático no les fue mejor. Los principales avances se dieron en la paleoclimatología observacional, cuando los científicos en varios campos de la geología trabajaron en métodos para revelar climas antiguos a partir de sedimentos, las reliquias de antiguos lagos y orillas de mar y otros. Un astrónomo de Arizona, Andrew Ellicott Douglass, vio fuertes indicaciones de cambio climático en tres anillos. Notando que los anillos eran más delgados en años secos, reportó efectos climáticos de las variaciones solares, particularmente en conexión con la escasez de manchas solares el siglo XVII (el mínimo de Maunder) notado previamente por William Herschel y otros. Otros científicos, sin embargo, hallaron una buena razón para dudar que tres anillos pudieran revelar alguna cosa más allá que variaciones regionales aleatorias. El valor de tres anillos para el estudio del clima no fue sólidamente establecido hasta los años 1960.16 17

A través de los años 1930 el defensor más persistente de una conexión solar con el clima fue el astrofísico Charles Greeley Abbot. A inicios de los años 1920, había concluido que la constante solar fue mal llamada: sus observaciones demostraron grandes variaciones, las cuales conectó con las manchas solares pasando a través de la cara del Sol. El y algunos otros buscaron el tema en los años 1960. convencidos de que las variaciones de las manchas solares eran una causa principal del cambio climático. Otros científicos eran escépticos.16 17 No obstante, intentos de conectar el ciclo solar con los ciclos climáticos fueron populares en los años 1920 y 1930. Respetados científicos anunciaron correlaciones que insistían eran lo suficientemente fiables para hacer predicciones. Tarde o temprano, cada predicción falló, y el tema cayó en desprestigio.18

Mientras tanto el ingeniero serbio Milutin Milankovitch, basándose en la teoría de James Croll mejoró los cálculos tediosos de las diferentes distancias y ángulos de la radiación solar mientras el Sol y la Luna perturbaban gradualmente la órbita de la Tierra. Algunas observaciones de las varvas (capas vistas en el lodo cubriendo el fondo de los lagos) igualaron la predicción del ciclo de Milankovitch que duraron alrededor de 21,000 años. Sin embargo, la mayoría de los geólogos descartaron la teoría astronómica. Para ellos la medida del tiempo de Milankovitch no podría encajar con la secuencia aceptada, la cual solo tenía cuatro edades de hielo, todas ellas mucha más largas que 21,000 años.19

En 1938 un ingeniero británico, Guy Stewart Callendar, intentó revivir la teoría del efecto invernadero de Arrehnius. Callendar presentó evidencia de que ambas, la temperatura y el nivel de CO2 en la atmósfera había estado incrementando durante el último siglo, y argumentaron de que nuevas medidas espectroscópicas demostraron que el gas era efectivo en la absorción de infrarrojo en la atmósfera. No obstante, la mayoría de las opiniones de los científicos continuaron en disputar o ignorar la teoría.20


La preocupación crece: 1950-1960
Una mejor espectrografía en los años 50 demostró que el CO2 y las rayas de absorción del vapor de agua no se traslaparon totalmente. Los climatólogos también se dieron cuenta de que poco vapor de agua estaba presente en la parte superior de la atmósfera. Ambos acontecimientos demostraron que el efecto de invernadero del CO2 no se podía contrarrestar con el vapor de agua.14

En 1955, el análisis de los isótopos de Carbono-14 de Hans E. Suess demostró que el CO2 liberado por los combustibles fósiles no era absorbido inmediatamente por el océano. In 1957, una mejor comprensión de la química de los océanos llevó a Roger Revelle a descubrir que la capa superficial del océano tenía una capacidad limitada de absorción de dióxido de carbono.21 A finales de los años cincuenta, más científicos argumentaban que las emisiones del dióxido de carbono podrían ser un problema e incluso algunos proyectaban en 1959 que para el 2000, los niveles de CO2 habrían aumentado un 25%, causando efectos potencialmente radicales en el clima.14 En el año 1960, Charles David Keeling demostró que el nivel de CO2 en la atmósfera se estaba elevando realmente, tal como Revelle lo había predicho. La preocupación aumentaba año tras año debido al aumento de la Curva Keeling, que refleja la concentración del CO2 en la atmósfera.

Otro indicador del cambio climático surgió a mediados de la década de 1960, de los análisis de los núcleos de aguas profundas realizados por Cesare Emiliani y de los estudios de los corales antiguos, que realizaron Wallace Smith Broecker y sus colaboradores. En lugar de cuatro edades de hielo largas, descubrieron una gran cantidad de periodos de glaciación más cortos en secuencia regular. Los resultados indicaban que el momento en que las glaciaciones ocurrieron estuvo determinado por pequeños cambios orbitales de los ciclos de Milankovitch. Mientras que el tema seguía siendo polémico, algunos científicos comenzaron a sugerir que el sistema climático es sensible a los cambios pequeños y puede cambiar fácilmente de un estado estable a uno distinto.19

Mientras tanto, los científicos comenzaron a usar computadores para desarrollar versiones más sofisticadas de los cálculos de Arrhenius. En 1967, aprovechando la capacidad de los equipos digitales de integrar numéricamente las curvas de absorción, Syukuro Manabe y Richard Wetherald hicieron el primer cálculo detallado del efecto invernadero, incluyendo la convección (el "modelo radiativo convectivo unidimensional de Manabe y Wetherald ").22 23 Manabe y Wetherald descubrieron que, en ausencia de regeneraciones desconocidas tales como cambios en nubes, la duplicación de los niveles de dióxido de carbono actuales daría lugar al aumento de aproximadamente 2 °C en la temperatura global.

En los años sesenta, la contaminación en aerosol (esmog) se había convertido en un problema local serio en muchas ciudades y algunos científicos comenzaron a considerar si el efecto de enfriamiento de las partículas en suspensión podía afectar las temperaturas globales. Los científicos no estaban seguros si predominaría el efecto de enfriamiento de las partículas contaminantes o el efecto de calentamiento de las emisiones de gas invernadero, pero de todas formas, se comenzó a sospechar que las emisiones humanas podrían ser perjudiciales para el clima en el siglo XXI, o tal vez antes. En su libro "La explosión demográfica" de 1968, Paul R. Ehrlich escribió: "ahora, el efecto invernadero se está acentuando por los niveles grandemente incrementados de dióxido de carbono... [esto] está siendo contradicho por las nubes bajas generadas por las estelas de vapor, el polvo, y otros contaminantes… En este momento no podemos predecir cuáles serán los resultados climáticos generales de el uso de la atmósfera como basurero".24

Los científicos predicen cada vez más el calentamiento: años setenta

Anomalías en la temperatura media durante el período de 1965 a 1975 con respecto a las temperaturas medias desde 1937 hasta 1946. Este conjunto de datos no estaba disponible en ese entonces.
Artículo principal: Enfriamiento global
A principios de los años 70, la evidencia de que el aerosol estaba aumentando por todo el mundo llevo a Reid Bryson y a otros a advertir sobre la posibilidad de un enfriamiento severo. Mientras tanto, la nueva evidencia de que el momento en el que se produjeron las edades de hielo fue determinado por ciclos orbitales previsibles sugirió que el clima se enfriaría gradualmente, durante miles de años. Sin embargo, durante el siglo siguiente, un vistazo general a la literatura científica a partir de 1965 hasta 1979 mostraba que 7 artículos predecián el enfriamiento y 44 el calentamiento (muchos otros artículos sobre el clima no hicieron ninguna predicción; los artículos que predecian el calentamiento fueron citados mucho más a menudo en la literatura científica posterior.25 Varios paneles científicos a partir de este período concluyeron que se necesitaba más investigación para determinarsi el calentamiento o el enfriamiento era probable, lo que indicaba que la tendencia en la literatura científica no había llegado todavía a un consenso.26 27 28

Los principales medios de comunicación de ese entonces exageraron las advertencias de la minoría que predecía un enfriamiento inminente. Por ejemplo, en 1975, la revista Newsweek publicó una historia que advertía sobre "signos inquietantes de que los patrones del clima de la tierra han comenzado a cambiar".29 El artículo continuaba indicando que la evidencia del enfriamiento global era tan contundente que los meteorólogos tenían "dificultades para mantenerse al día con ella"29 El 23 de octubre de 2006, Newsweek publicó una actualización que indicaba que había estado "terriblemente equivocada sobre el futuro a corto plazo".30

En los dos primeros informes para el Club de Roma: Los límites del crecimiento de 197231 y La Humanidad en la Encrucijada de 1974,32 ya se mencionaron los cambios climáticos causados por el hombre debido al aumento del CO2 así como al calor residual. John Holdren escribió en un estudio sobre el calor residual33 que fue citado en el primer informe, “… que la contaminación termal global es apenas nuestra amenaza ambiental más inmediata. Sin embargo, podría ser la más inexorable si somos lo suficientemente afortunados para evadir el resto. ” Ciertos estimados sencillos a escala mundial34 que han sido actualizados recientemente35 y confirmados por cálculos de modelos más refinados36 37 mostraron contribuciones considerables del calor residual al calentamiento global después del año 2100, si no disminuían los niveles de crecimiento (por debajo del 2% promedio que se producía desde 1973)..

La evidencia del calentamiento global aumentaba. Antes de 1975, Manabe y Wetherald habían desarrollado un modelo global del cima tridimensional que proporcionó una representación casi exacta del clima de la época. El doble de la cantidad de CO2 en el modelo de la atmósfera dio como resultado una subida un aumento de 2 °C aprox. en la temperatura global.38 Varias otras clases de modelos en computadora dieron resultados similares: era imposible hacer un modelo que mostrara algo que se asemejara al clima actual y no obtener un aumento en la temperatura cuando se incrementaba la concentración de CO2.

En un acontecimiento aparte, un análisis de los núcleos de alta mar, publicado en 1976 por Nicholas Shackleton y sus colegas demostró que la influencia dominante en el tiempo en que ocurrieron las edades de hielo vino de un cambio orbital de Milankovitch de 100.000 años. Esto era inesperado, ya que el cambio de la luz solar en ese ciclo fue ligero. El resultado hizo énfasis en que el sistema climático es impulsado por regeneraciones, y así, es muy susceptible a los cambios pequeños en las condiciones.7

En julio de 1979, el Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos publicó un informe,39

que concluía (en parte)::

Cuando se asume que el contenido de CO2 de la atmósfera se duplica y el equilibrio termal estadístico se alcanza, el más realista de los modelos predicen el calentamiento de la superficie global de entre 2°C y 3.5°C, con mayores aumentos en las altas latitudes. … hemos intentado pero no hemos podido encontrar cualquier efecto físico pasado por alto o subestimado que podría reducir los niveles de calentamiento global estimados actuales debido a la duplicación del CO2 en la atmósfera en proporciones insignificantes o invertirlas en conjunto. …
La Conferencia Mundial sobre el Clima de la Organización Meteorológica Mundial, celebrada en Génova en 1979, concluyó que "parece razonable que una cantidad creciente de dióxido de carbono en la atmósfera puede contribuir al calentamiento gradual de la atmósfera baja, especialmente en latitudes más altas….Es posible que algunos efectos de escala regional y global se puedan percibir antes del final de este siglo y llegar a ser significativos antes de la mitad del siglo siguiente".40

Comienza a lograrse un consenso: 1980-1988
A principios de los años ochenta, la ligera tendencia al enfriamiento que ocurrió entre 1945 y 1975 se detuvo. La contaminación en aerosol había disminuido en muchas áreas debido a la legislación y a los cambios ambientales en el uso de combustibles, y llegó a estar claro que el efecto de enfriamiento de los aerosoles no iba a aumentar substancialmente mientras que los niveles del dióxido de carbono aumentaban progresivamente.

En 1982, los núcleos de hielo de Groenlandia perforados por Hans Oeschger, Willi Dansgaard y sus colaboradores revelaron oscilaciones dramáticas de la temperatura en el espacio de un siglo en el pasado remoto.41 El más prominente de los cambios en su expediente correspondió a la oscilación violenta del Dryas Reciente vista en cambios en tipos de polen en los lechos de los lagos por todas partes de Europa. Los cambios evidentemente drásticos del clima eran posibles dentro del curso de la vida humana.


James Hansen durante su testimonio al congreso en 1988, en el cual alertó al público de los peligros del calentamiento global.
En 1973, el científico británico James Lovelock hizo especulaciones respecto a que los los cloroflurocarbonos (CFC) podrían contribuir al calentamiento global. En 1975, Veerabhadran Ramanatha descubrió que una molécula de CFC podría ser 10.000 veces más eficaz absorbiendo la radiación infrarroja que una molécula de dióxido de carbono, lo que convertía a los CFC en sustancias potencialmente importantes a pesar de sus concentraciones muy bajas en la atmósfera. Mientras que los primeros trabajos que trataban sobre los CFC en su mayoría se concentraron en el papel de estas sustancias en la reducción de la capa de ozono, para el año 1985 Ramanathan y otros científicos demostraron que los CFC junto con el metano y otros gases traza podrían tener un efecto casi tan importante en el clima como el aumento del CO2. En otras palabras, el calentamiento global llegaría dos veces más rápido de lo que se esperaba.42

En 1985, una conferencia en conjunto de UNEP/WMO/ICSU sobre "La evaluación del papel del dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en las variaciones climáticas e impactos asociados" concluyó que se espera que los gases del invernadero causen un calentamiento significativo en el siglo próximo y que es algo inevitable.43

Mientras tanto, los núcleos de hielo perforados por un equipo franco-soviético en la Base Vostok de antártida mostraron que el CO2 y la temperatura habían aumentado y disminuido siimultáneamente en oscilaciones amplias a través de las edades de hielo pasadas. Esto confirmó la relación la relación entre el CO2 y la temperatura de manera totalmente independiente de los modelos climáticos generados por computadora y afirmando el consenso científico emergente. Los resultados también se refirieron a las potentes regeneraciones biológicas y geoquímicas.44

En junio de 1988, James E. Hansen hizo una de las primeras evaluaciones de que el calentamiento causado por el hombre ya había afectado considerablemente el clima global.45 Poco después, la "Conferencia Mundial sobre la Atmósfera Cambiante: Implicaciones para la Seguridad Global" reunió a cientos de científicos y a otras personas interesadas en Toronto. La conferencia concluyó afirmando que los cambios en la atmósfera debido a la contaminación humana "representan una amenaza importante a la seguridad internacional y están teniendo ya consecuencias dañinas sobre muchas partes del globo terráqueo", y declararon que en el 2005 el mundo debe disminuir sus emisiones a un 20% por debajo de los niveles de 1988.46

Periodo moderno: desde 1988 hasta el presente
Artículos principales: Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, Opinión científica sobre el cambio climático antropogénico y Calentamiento global.
Tanto el PNUMA y la OMM le dieron seguimiento a la conferencia del año 1985 con otras reuniones. En 1988, la OMM crearon el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático con la ayuda del PNUMA. El IPCC continúa su trabajo hasta la actualidad y publica una serie de Informes de Evaluación e informes suplementales que describen el estado de la comprensión científica en el momento que se prepara el informe. Los progresos científicos durante este período se discuten en los artículos de cada Informe de Evaluación.

Descubrimiento de otros factores del cambio climático
Metano: En 1859, John Tyndall determinó que el gas de carbón, una mezcla de metano y otros gases, absorbe fuertemente la radiación infrarroja. El metano fue detectado posteriormente en la atmósfera en 1948 y, en los años ochenta, los científicos se dieron cuenta que las emisiones humanas tenían un impacto sustancial.42


Clorofluorocarbonos: En 1973, el científico británico James Lovelock especuló que los clorofluorocarbonos (CFC) podrían contribuir al calentamiento global. En 1975, Veerabhadran Ramanathan descubrió que una molécula de CFC podría ser 10 000 veces más eficaz absorbiendo la radiación infrarroja que una molécula de dióxido de carbono, lo que convertía a los CFC en sustancias potencialmente importantes a pesar de sus concentraciones muy bajas en la atmósfera. Mientras que los primeros trabajos que trataban sobre los CFC en su mayoría se concentraron en el papel de estas sustancias en la reducción de la capa de ozono, para el año 1985 Ramanathan y otros científicos demostraron que los CFC junto con el metano y otros gases traza podrían tener un efecto casi tan importante en el clima como el aumento del CO2.


VEAMOS UN EJEMPLO

EVOLUCIÓN DEL HOMBRE

EVOLUCIÓN DEL HOMBRE



DEFINCION

La evolución del Hombre: La cronología acerca del origen y evolución humana (Hominización) aun no es precisa. Existen numerosas clasificaciones, muchas veces contradictorias, pues aun hay varias incógnitas en el estudio del hombre.

De un modo general, podemos decir que existe un tronco común entre los grandes monos o primates antropoides (pongidos) y los humanos (homínidos). En algún momento, esas dos familias formarían y evolucionarían en direcciones diferentes: Los pongidos darían origen a los gorilas, chimpances, orangutanes, etc., en cuanto los Homínidos pasarían a dar formación, a través de una larga evolución (austrolipithecus, homo habilis, homo erectus, homo neanderthal ) hasta originar al homo sapiens, hombre actual. La Hominización es el proceso de evolución o transformaciones del ser humano desde sus ancestros más antiguos.

Etapas de la evolución humana (Hominización)

Los Homínidos: Los homínidos son clasificados en dos géneros: el primero genero es el AUSTROLOPITHECUS (del latín australis= meridional, sur + del griego pithecos=mono "mono del sur") que presentaba características físicas aun distantes del hombre actual. El segundo genero es el genero HOMO, al que pertenecemos los seres humanos. No se sabe si el hombre actual habría evolucionado del Austrolopithecus o tal vez sea independientes conectados por un ancestro común.Los primeros homínidos habrían vivido en el territorio de África del Sur-Oriental.

1. Los Australopithecus

Las tres especies más conocidas de austrolopithecus son: Australopithecus Afarensis, el más antiguo, habría vivida hace cerca de 3 millones años atrás. El Austrolopithecus Africanus y el Austrlopithecus Robustus existieron hace 1.5 y 1 de millones de años atrás respectivamente, siendo probable que el Australopithecos Africanus haya dado origen al genero Homo. Estas tres especies son claramente diferenciadas de los pongidos (pongidae) porque, a pesar de su pequeña capacidad craneana (450 cm3 en promedio), tenían una postura bípeda y no poseían grandes dientes caninos existentes en los antropoides.

2. Evolución biológica del género Homo

- Homo Habilis
Articulo Principal: Historia del Homo Habilis

Homo habilis
Hace cerca de 2 millones años atrás - los homo habilis surgieron como la primera especie del genero Homo, fueron también comtemporáneos a los Australopithecus Africanis y Australophitecus Robustus. El Homo Habilis, llamado así por su capacidad o habilidad para fabricar instrumentos cortantes de piedra. El Homo Habilis utilizo las piedras afiladas para cortar la carne y para tallos de raíces que eran parte de su dieta habitual.

El volumen craneano variaba entre 650cm3 a 800 c . Además de eso, tenia una postura menos curvada que la de los Australopithecus

- Homo Erectus
Articulo Principal: Historia del Homo Erectus

Hace cerca de 1,5 millones años atrás, el Homo Habilis, hasta ese entonces restringido solo en África, dio origen a una especie que se diseminaría por Asia y Europa: El Homo Erectus. Este hominido demostraría una notable evolución en el uso de utensilios y herramientas de piedra (cuchillos, hachas, raspadores).

Homo erectus
El Homo Erectus es llamado así por tener una posición recta, erecta al caminar, también se caracterizo por el ser uno de los primeros homínidos en producir y usar el fuego. En el aspecto físico alcanzaron una altura de 1.8 m; tenían una frente prominente y una mandíbula maciza, desprovista de quijada. La cabeza del homo erectus estaba articulada con su columna vertebral de modo que se proyectaba hacia adelante al caminar.

Hay numerosos fósiles de Homo Erectus encontrados en el continente africano, pero también se han descubierto sus fósiles, ligeramente diferentes, en Asia y Europa.

- Hombre de Pekin (Sinanthropus pekinensis): hallado en Pekin (China).
- Hombre de Java (Pithecanthropus erectus): hallado en la isla de Java (Indonesia).

Estos fósiles fueron clasificados como subespecies del Homo Erectus y recibieron, en complementación las denominaciones de javanensis y pekinensis

- Homo de Neanderthal (Homo Neanderthalensis)
Articulo Principal: Homo Neanderthalensis

Los fósiles del hombre de Neanderthal fueron descubiertos en el valle de Neander (Alemania). Muchos ejemplares fósiles semejantes serian después hallados en Francia, Yugoslavia, Palestina y África del Norte.

Homo Neanderthalensis
hombre de Neanderthal
La estatura del hombre de Neanderthal era en promedio de 1.65 m y de contextura robusta. Su capacidad craneal esta estimada en 1.500 cm³ y su cráneo presentaba una forma levemente achatada en el parte occipital, con la frente inclinada hacia atrás, tenia maxilares robustos, una quijada poco pronunciada y una nariz prominente amplia.

Vivió entre 120 mil y 35 mil años a.c. Las razones de su desaparición aun no son claras, pero hay hipótesis que habrían sido exterminados o tal vez sucumbido por el cambio climático o a la presencia del más evolucionado Homo Sapiens (Hombre actual)

Los Neanderthales eran un homínido muy social acostumbrado cazar en grupo y abrigarse del frió en cavernas. Los Neanderthales habrían tenido un sistema de comunicación, es decir, fueron seres más sociables que sus antecesores y acostumbraban enterrar a sus muertos (evidencia de un pensamiento filosófico)

- Homo Sapiens (Hombre Actual)
Articulo Principal: Homo Sapiens

El Homo Sapiens surgió alrededor del año 40 o00 a.c. Los primeros espécimenes estudiados fueron descubiertos en la cueva de Cromagnon (Hombre de Cromagnon), en una localidad al Sur de Francia. El Homo Sapiens era más altos que los Neanderthalensis y tenían razgos físicamente menos pesados, presentaban cráneo alargado, la frente amplia y la quijada redondeada.




Evolución humana
Hombre de Crogmanon
Colonización del Mundo: El Homo Sapiens sustituiría al hombre de Neanderthal y, alrededor del año 25 mil a.c. poblaría toda la Tierra. El Homo Sapiens es el responsable de la perfección de las técnicas de obtención de alimentos, ampliación de las formas de organización social, de la religión y de las manifestaciones culturales. Con el paso del tiempo, el Homo Sapiens daría origen a las razas humanas.
Origen de las Razas humanas: Actualmente, muchos estudioso evitan utilizar el termino raza para designar un grupo humano con determinado fenotipo (características biológicas visibles, como el color de la piel); en su lugar, prefieren usar la palabra etnia. El motivo para ese rechazo es sobretodo ideológico, debido a la connotación negativa de la palabra "raza" con "racismo" (actitud anticientífica basada en la supuesta superioridad de ciertas razas sobre las demás).
Ahora, como el concepto de etnia envuelve también pecularidades culturales, es difícil dejar de usar la palabra raza si se tienen en cuenta las características estrictamente físicas de los grupos humanos (color de la piel y de los ojos, estatura, forma del cráneo y del rostro, tipos de nariz y cabello, etc.). Pero, todas estas características son estudiadas por la antropología física, dejando a la antropología cultural la realización del estudio etnográficos y etnológicos.

Se cree que las razas humanas actuales son el resultado de ciertos grupos en áreas especificas, a cuyo medio se adaptaron. En ese caso, como la procreación se produjo dentro de un entorno restrictivo, se acentuaron determinados razgos físicos, diferenciando a un grupo humano de otro. Es obvio que tales diferencias no implican cualquier idea de superioridad o inferioridad entre estos grupos humanos o razas (blanca, asiática, negra, etc).























miércoles, 25 de enero de 2017

LA PREHISTORIA

LA PREHISTORIA
CONCEPTO
La prehistoria (del latín , «antes de», y de historia, «historia», este último es un préstamo del griego ιστορία, «historia, investigación, noticia») es, según la definición clásica, el período de tiempo transcurrido desde la aparición de los primeros homininos, antecesores del Homo sapiens, hasta que tenemos constancia de la existencia de documentos escritos, algo que ocurrió en primer lugar en el Oriente Próximo hacia el 3300 a. C.; en el resto del planeta, posteriormente.
Mapamundi de las migraciones de Homo sapiens, con el polo norte como centro. Los patrones de migración están basados en estudios del ADN mitocondrial (matrilinear). Los números representan miles de años. África es el punto de partida, leyéndose desde la parte superior izquierda hasta América del Sur en el extremo derecho.
Según otros autores, la prehistoria terminaría en algunas regiones del mundo antes, con la aparición de las sociedades complejas que dieron lugar a los primeros estados y civilizaciones.
Es importante señalar que, según las nuevas interpretaciones de la ciencia histórica, la prehistoria es un término carente de significado real en el sentido que fue entendido por generaciones. Si se considera a la Historia, tomando la definición de Marc Bloch, como el «acontecer humano en el tiempo», todo es Historia existiendo el ser humano, y la prehistoria podría, forzadamente, solo entenderse como el estudio de la vida antes de la aparición del primer homínido en la tierra. Desde el punto de vista cronológico, sus límites están lejos de ser claros, pues ni la llegada del ser humano ni la invención de la escritura tienen lugar al mismo tiempo en todas las zonas del planeta.
Por otra parte, hay quienes defienden una definición de esta fase o, al menos, su separación de la Historia Antigua, en virtud de criterios económicos y sociales en lugar de cronológicos, pues éstos son más particularizadores (es decir, más ideográficos) y aquellos, más generalizadores y por tanto, más susceptibles de proporcionar una visión científica.
En ese sentido, el fin de la prehistoria y el inicio de la historia lo marcaría una estructuración creciente de la sociedad que provocaría una modificación sustancial del hábitat, su aglomeración en ciudades, una socialización avanzada, su jerarquización, la aparición de estructuras administrativas, de la moneda y el incremento de los intercambios comerciales de larga distancia. Así, no sería muy correcto estudiar dentro del ámbito de la prehistoria sociedades de carácter totalmente urbano como los incas y mexicas en América, el Imperio de Ghana y el Gran Zimbabue en África o los jeméres en el sudeste asiático, que solamente son identificados con este período por la ausencia de textos escritos que de ellos tenemos1 (los mayas han entrado hace muy poco plenamente en la Historia al haberse descifrado sus glifos, que tienen valor fonético, por lo que forman un sistema completo de escritura)

Concepciones

Podemos definir Prehistoria como el periodo de tiempo previo a la Historia, transcurrido desde el inicio de la evolución humana hasta la aparición de los primeros testimonios escritos.
Monumento MegalíticoLa importacia de la escritura como frontera entre la Prehistoria y la Historia, está en que sólo a tavés de los testimonios escritos, podemos conocer con certeza acontecimientos, hechos y creencias de aquellas personas que vivieron antes que nosotros.


Al no existir el testimonio escrito, la arqueología se convierte en el único medio para reconstruir los sucesos de la prehistoria, a través del estudio de los restos materiales dejados por los pueblos del pasado: sus zonas de residencia, sus utensilios, así como sus grandes monumentos y sus obras de arte.
 
Para su estudio, la Prehistoria se divide en tres periodos que se corresponden con la propia evolución de la humanidad.
El más antiguo de estos tres periodos es el Paleolítico, cuyo comienzo se remonta a hace unos 2.500.000 años. En esta etapa el ser humano utilizaba herramientas elaboradas a base depiedra tallada, hueso y palos. Durante esta época el hombre fue cazador, pescador y recolector, por lo que llevaba una vida nómada y solía colocar sus campamentos en las orillas de los ríos donde se aseguraba el agua y la comida por un tiempo. En esta época se comenzó a utilizar el fuego (hace 1.500.000 años aproximadamente) y se tenían creencias religiosas de carácter mágico y se realizaban ceremonias funerarias.
Cuadro sobre las etapas de la Edad de Piedra
A continuación, el descubrimiento de la agricultura (Revolución Agrícola) marco el inicio del Neolítico. El comienzo de esta etapa de la evolución humana es difícil de concretar ya que cada grupo humano descubrío la agricultura en un momento distinto (incluso hoy quedan en América y Oceanía, grupos humanos que siguen viviendo en el Paleolítico y desconocen la agricultura). Como fecha aproximada podemos colocar el inicio de esta época hace unos 5.000 años. Durante el Neolítico, el ser humanoPaleolíticos actuales descubrió la ganadería y la agricultura (aunque siguiera practicando la caza y la recolección) lo cual le permitió convertirse en sedentario y construir los primeros poblados, así como tener más "tiempo libre" que poder dedicar a otras tareas distintas de la constante búsqueda de comida. El hombre en esta época utilizaba herramientas más perfectas realizadas con huesos y piedras pulidas y comenzó a desarrollar el tejido y la cerámica.
El último periodo de la Prehistoria es la llamada, genéricamente, Edad de los Metales, ya que en él, los seres humanos descubrirán y utilizarán los metales. A su vez este periodo se divide en tres etapas que reciben el nombre de los metales que el hombre fue utilizando progresivamente. La más antigua es la Edad del Cobre, primer metal trabajado, posteriormente vino la Edad del Bronce y por último la Edad del Hierro. Al igual que en el Neolítico, los metales no fueron decubiertos a la vez por todos los pueblos, por eso aquellos pueblos que utizaron el cobre se impusieron a los que sólo utilizaban la piedra, aquellos fueron sometidos por los que usaron el bronce y por último el hierro se mostró durante mucho tiempo como el metal más fuerte. En esta etapa se desarrollan las primeras civilizaciones que acabarían por inventar la escritura, entrando en la Historia.


LA HISTORIA

QUE ES LA HISTORIA

La Historia es la ciencia que estudia y sistematiza los hechos más importantes y transcendentales del pasado humano. Dichos sucesos son analizados y examinados en función de sus antecedentes, causas y consecuencias, y en la acción mutua de unos sobre otros, con el propósito de comprender correctamente el presente y de preparar el futuro. Estudiar la Historia no es un simple ejercicio memorístico, cargado de hechos, nombres, lugares y fechas sin conexión alguna.


Historia
Para otros usos de este término, véase Historia (desambiguación).

En la mitología griega, Clío era la musa o diosa protectora de la Historia, además de la poesía épica. Aquí aparece observando antes de anotar en su libro, desde un carro alado cuya rueda es la esfera de un reloj. 
"Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus [1920]. En él se muestra a un ángel que parece a punto de alejarse de algo que le tiene paralizado. Sus ojos miran fijamente, tiene la boca abierta y las alas extendidas; así es como uno se imagina al Ángel de la Historia. Su rostro está vuelto hacia el pasado... Donde nosotros percibimos una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única que amontona ruina sobre ruina y la arroja a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado, pero desde el Paraíso sopla un huracán que se enreda en sus alas, y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras los escombros se elevan ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso." (Walter Benjamin, Tesis IX sobre la filosofía de la historia).1
La historia es la ciencia que tiene como objeto de estudio el pasado de la humanidad y como método, el propio de las ciencias sociales.2 Se denomina también "historia" al periodo que transcurre desde la aparición de la escritura hasta la actualidad.



Más allá de las acepciones propias de la ciencia histórica, "historia", en el lenguaje usual, es la narración de cualquier suceso, incluso de sucesos imaginarios y de mentiras;3 4 sea su propósito el engaño, el placer estético o cualquier otro (ficción histórica). Por el contrario, el propósito de la ciencia histórica es averiguar los hechos y procesos que ocurrieron y se desarrollaron en el pasado e interpretarlos ateniéndose a criterios de objetividad; aunque la posibilidad de cumplimiento de tales propósitos y el grado en que sean posibles son en sí mismos objetos de debate.

En medicina se utiliza el concepto de historia clínica para el registro de datos sanitarios significativos de un paciente, que se remontan hasta su nacimiento o incluso a su herencia genética.

A su vez, llamamos "historia" al pasado mismo, e, incluso, puede hablarse de una "historia natural" en que la humanidad no estaba presente (término clásico ya en desuso, que se utilizaba para referirse no solo a la geología y la paleontología sino también a muchas otras ciencias naturales –las fronteras entre el campo al que se refiere este término y el de la prehistoria y la arqueología son imprecisas, a través de la paleoantropología–, y que se pretende actualizar como "gran historia" o "historia profunda").5

Ese uso del término "historia" lo hace equivalente a "cambio en el tiempo".6 En ese sentido se contrapone al concepto de filosofía, equivalente a esencia o permanencia (lo que permite hablar de una filosofía natural en textos clásicos y en la actualidad, sobre todo en medios académicos anglosajones, como equivalente a la física). Para cualquier campo del conocimiento, se puede tener una perspectiva histórica –el cambio–– o bien filosófica –su esencia–. De hecho, puede hacerse eso para la historia misma (véase tiempo histórico) y para el tiempo mismo (véase Historia del tiempo de Stephen Hawking, libro de divulgación sobre cosmología).

Véanse también: Historiografía y Método histórico.
Dentro de la popular división entre ciencias y letras o humanidades, se tiende a clasificar a la historia entre las disciplinas humanísticas junto con otras ciencias sociales (también denominadas ciencias humanas); o incluso se la llega a considerar como un puente entre ambos campos, al incorporar la metodología de estas a aquellas.7 La ambigüedad de esa división del conocimiento humano, y el cuestionamiento de su conveniencia, ha llevado al llamado debate de las dos culturas.

No todos los historiadores aceptan la identificación de la historia con una ciencia social, al considerarla una reducción en sus métodos y objetivos, comparables con los del arte si se basan en la imaginación (postura adoptada en mayor o menor medida por Hugh Trevor-Roper, John Lukacs, Donald Creighton, Gertrude Himmelfarb o Gerhard Ritter). Los partidarios de su condición científica son la mayor parte de los historiadores de la segunda mitad del siglo XX y del siglo XXI (incluyendo, de entre los muchos que han explicitado sus preocupaciones metodológicas, a Fernand Braudel, E. H. Carr, Fritz Fischer, Emmanuel Le Roy Ladurie, Hans-Ulrich Wehler, Bruce Trigger, Marc Bloch, Karl Dietrich Bracher, Peter Gay, Robert Fogel, Lucien Febvre, Lawrence Stone, E. P. Thompson, Eric Hobsbawm, Carlo Cipolla, Jaume Vicens Vives, Manuel Tuñón de Lara o Julio Caro Baroja). Buena parte de ellos, desde una perspectiva multidisciplinar (Braudel combinaba historia con geografía, Bracher con ciencia política, Fogel con economía, Gay con psicología, Trigger con arqueología), mientras los demás citados lo hacían a su vez con las anteriores y con otras, como la sociología y la antropología. Esto no quiere decir que entre ellos hayan alcanzado una posición común sobre las consecuencias metodológicas de la aspiración de la historia al rigor científico, ni mucho menos que propongan un determinismo que (al menos desde la revolución einsteniana de comienzos del siglo XX) no proponen ni las llamadas ciencias duras.8 Por su parte, los historiadores menos proclives a considerar científica su actividad tampoco defienden un relativismo estricto que imposibilitaría de forma total el conocimiento de la historia y su transmisión; y de hecho de un modo general aceptan y se someten a los mecanismos institucionales, académicos y de práctica científica existentes en historia y comparables a los de otras ciencias (ética de la investigación, publicación científica, revisión por pares, debate y consenso científico, etc.).

La utilización que hace la historia de otras disciplinas como instrumentos para obtener, procesar e interpretar datos del pasado permite hablar de ciencias auxiliares de la historia de metodología muy diferente, cuya subordinación o autonomía depende de los fines a los que estas mismas se apliquen.

Historia como disciplina académica
El registro de anales y crónicas fue en muchas civilizaciones un oficio ligado a un cargo institucional público, controlado por el estado. Sima Qian (denominado padre de la Historia en la cultura china) inauguró en esa civilización los registros históricos oficiales burocratizados (siglo II a. C.). La crítica del musulmán Ibn Jaldún (Muqaddima -Prolegómenos a la Historia Universal-, 1377) a la manera tradicional de hacer historia no tuvo consecuencias inmediatas, siendo considerado un precedente de la renovación de la metodología de la historia y de la filosofía de la historia que no se inició hasta el siglo XIX, fruto de la evolución de la historiografía en Europa Occidental. Entre tanto, los cronistas oficiales castellanos y de Indias dieron paso en la España ilustrada del siglo XVIII a la fundación de la Real Academia de la Historia; instituciones similares existen en otros países.9

Véanse también: Cronista e Historiografía.
La docencia de la historia en la enseñanza obligatoria fue una de las bases de la construcción nacional desde el siglo XIX,10 proceso simultáneo a la proliferación de las cátedras de historia en las universidades (inicialmente en las facultades de letras o Filosofía y Letras, y con el tiempo, en facultades propias o de Geografía e Historia -disciplinas cuya proximidad científica y metodológica es una característica de la tradición académica francesa y española-)11 y la creación de todo tipo de instituciones públicas12 y privadas (clubes históricos o sociedades históricas, muy habitualmente medievalistas, respondiendo al historicismo propio del gusto romántico, empeñado en la búsqueda de elementos de identificación nacional); así como publicaciones dedicadas a la historia.

Artículo principal: Revista de historia
En la enseñanza media de la mayor parte de los países, los programas de historia se diseñaron como parte esencial del currículo. En especial la agregación de historia presente en los lycées franceses desde 1830 adquirió con el tiempo un prestigio social incomparable con los cargos similares en otros sistemas educativos y que caracterizó el elitismo de la escuela laica republicana hasta finales del siglo XX.

A ese proceso de institucionalización, siguió la especialización y subdivisión de la disciplina con diferentes sesgos temporales (de cuestionable aplicación fuera de la civilización occidental: historia antigua, medieval, moderna, contemporánea -estas dos últimas, habituales en la historiografía francesa o española, no suelen subdividirse en la historiografía anglosajona: en:modern era-), espaciales (historia nacional, regional, local, continental -de África, de Asia, de América, de Europa, de Oceanía-), temáticos (historia política, militar, de las instituciones, económica y social, de los movimientos sociales y de los movimientos políticos, de las civilizaciones, de las mujeres, de la vida cotidiana, de las mentalidades, de las ideas, cultural), historias sectoriales ligadas a otras disciplinas (historia del arte, de la música, de las religiones, del derecho, de la ciencia, de la medicina, de la economía, de la ciencia política, de las doctrinas políticas, de la tecnología), o centrada en cualquier tipo de cuestión particular (historia de la electricidad, de la democracia, de la Iglesia, de los sindicatos, de los sistemas operativos, de las formas -literarias de la Biblia-, etc). Ante la atomización del campo de estudio, también se han realizado distintas propuestas que consideran la necesidad de superar esas subdivisiones con la búsqueda de una perspectiva holística (historia de las civilizaciones e historia total) o su enfoque inverso (microhistoria).

El Premio Nacional de Historia (de Chile -bianual, a una personalidad- y de España -a una obra publicada cada año-) y el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (a una personalidad del ámbito de la historia, la geografía u otras ciencias sociales) son los más altos reconocimientos de la investigación histórica en el ámbito hispanohablante, mientras que en el ámbito anglosajón existe una de las versiones del Premio Pulitzer (en:Pulitzer Prize for History). El Premio Nobel de Literatura, que puede recaer en historiadores, solo lo hizo en dos ocasiones (Theodor Mommsen, en 1902, y Winston Churchill, en 1953). Desde una perspectiva más propia de la consideración actual de la historia como una ciencia social, el Premio Nobel de economía fue concedido a Robert Fogel y Douglass North en 1993.



Historia como escritura

El escriba sentado (Saqqara III milenio a. C. -IV o V dinastía de Egipto-). Representa a un funcionario en actitud de comenzar a escribir, o sea, a registrar un hecho o una interpretación más o menos interesada de hechos seleccionados -económicos, militares, legislativos, religiosos-; una función de consencuecias trascendentales: sirve tanto para el ejercicio y la justificación del poder en su presente como para la preservación de la memoria histórica hacia la posteridad.
La identificación del concepto de historia con la narración escrita del pasado produce, por un lado, su confusión con el término historiografía (historia se llama a la vez al objeto estudiado, a la ciencia que lo estudia y al documento resultado de ese estudio); y por otro justifica el empleo del término prehistoria para el período anterior a la aparición de la escritura, reservándose el nombre historia para el periodo posterior.

Según ese uso restrictivo, la mayor parte de la humanidad queda fuera de la historia, no tanto porque no accede personalmente a la lectura y la escritura (el analfabetismo fue la condición común de la inmensa mayoría de la población, incluso para las clases dominantes, hasta la imprenta), sino porque los reflejados en el discurso histórico han sido siempre muy pocos, y grupos enteros quedan invisibilizados (las clases bajas, las mujeres, los discrepantes que no pueden acceder al registro escrito), con lo que ha sido objeto de preocupación de algunos historiadores la reconstrucción de la visión de los vencidos y la historia desde abajo.

Lo mismo ocurre con gran número de pueblos y culturas (las consideradas como culturas primitivas, en una terminología ya desfasada de la antropología clásica) que no tienen historia. El tópico los idealiza al considerar que son pueblos felices.13 Entran en ella cuando se produce su contacto, habitualmente destructivo (aculturación), con civilizaciones (sociedades complejas, con escritura). Incluso en ese momento no son propiamente objeto de la historia sino de la protohistoria (historia realizada a partir de las fuentes escritas producidas por los que generalmente son sus pueblos colonizadores por oposición a los pueblos indígenas). No obstante, independientemente de que los historiadores y los antropólogos ideológicamente tengan una tendencia etnocentrista (eurocentrista, sinocentrista14 o indigenista) o, de forma opuesta, multiculturalista o relativista cultural, existe la posibilidad de obtener o reconstruir un relato fiable de los acontecimientos que afectan a un grupo humano utilizando otras metodologías: fuentes arqueológicas (cultura material) o historia oral. En buena parte, esta diferencia es artificial, y no necesariamente novedosa: el mismo Heródoto no puede sino usar ese tipo de fuentes documentales cuando redacta la que se considera la primera Historia, o al menos acuña el término, en la Grecia del siglo V a. C. para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones de los hombres y que las grandes empresas acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no caigan en olvido; da también razón del conflicto que puso a estos dos pueblos en la lid. Así comienza su obra titulada Ἱστορίαι (léase históriai, literalmente "investigaciones", "exploraciones", latinizado Historiae -"Historias", en plural-), seminal para la ciencia histórica, y que suele denominarse en castellano Los nueve libros de historia. La lid citada son las guerras médicas y los bárbaros, persas.15

Etimología
La palabra historia deriva del griego ἱστορία (léase historia, traducible por "investigación" o "información", conocimiento adquirido por investigación), del verbo ἱστορεῖν ("investigar"). De allí pasó al latín historia, que en castellano antiguo evolucionó a estoria (como atestigua el título de la Estoria de España de Alfonso X el Sabio, 1260-1284) y se reintrodujo posteriormente en el castellano como un cultismo en su forma latina original.

La etimología remota procede del protoindoeuropeo *wid-tor- (de la raíz *weid-, "saber, ver" -construcción hipotética-)16 presente también en las palabras latinas idea o visión, en las germánicas wit, wise o wisdom, la sánscrita veda,17 y las eslavas videti o vedati, y en otras lenguas de la familia indoeuropea.18

La palabra antigua griega ἱστορία fue usada por Aristóteles en su Περὶ τὰ ζῷα ἱστορίαι (léase Peri ta zoa jistória, latinizado Historia animalium, traducible por Historia de los animales [el título griego es plural y el latino es singular]).19 El término se derivaba de ἵστωρ (léase jístōr, traducible por "hombre sabio", "testigo" o "juez"). Se pueden encontrar usos de ἵστωρ en los himnos homéricos, Heráclito, el juramento de los efebos atenienses y en las inscripciones beocias (en un sentido legal, con un significado similar a "juez" o "testigo"). El rasgo aspirado es problemático, y no se presenta en la palabra cognata griega εἴδομαι ("aparecer"). La forma ἱστορεῖν ("inquirir"), es una derivación jónica, que se expandió primero en la Grecia clásica y más tarde en la civilización helenística.

Historia, historiografía e historiología

La Historia de Italia de Francesco Guicciardini, 1561

Historia General de los Hechos de los Castellanos en las Islas y Tierra Firme del Mar Océano, de Antonio de Herrera, edición de 1601.
En el estudio de la historia conviene diferenciar tres conceptos a veces usados laxamente y que pueden llegar a ser confundidos entre sí:

La historiografía es el conjunto de técnicas y métodos propuestos para describir los hechos históricos acontecidos y registrados. La correcta praxis de la historiografía requiere el empleo correcto del método histórico y el sometimiento a los requerimientos típicos del método científico. También se denomina historiografía a la producción literaria de los historiadores, y a las escuelas, agrupaciones o tendencias de los historiadores mismos.
Artículo principal: Historiografía
La historiología o «teoría de la historia» es el conjunto de explicaciones, métodos y teorías sobre cómo, por qué y en qué medida se dan cierto tipo de hechos históricos y tendencias sociopolíticas en determinados lugares y no en otros. El término fue introducido por José Ortega y Gasset20 y el DRAE lo define como el estudio de la estructura, leyes y condiciones de la realidad histórica.21
Artículo principal: Historiología
La historia como conjunto de hechos realmente acontecidos en el pasado de la humanidad; aunque muy frecuentemente se entiendan restrictivamente como hechos históricos únicamente a los acontecimientos trascendentes, los que tienen un alcance lo suficientemente amplio como para ser útiles para la comprensión de hechos posteriores, o al menos los que son interpretados así desde la perspectiva del historiador que los destaca o considera dignos de recuerdo (memoria histórica). La selección de esos hechos es cuestión de debate, pues cada una de las interpretaciones de la historia pone el protagonismo de la historia (sujeto histórico) en uno u otro lugar, lo que determina qué datos considerar hechos relevantes. Los partidarios de una historia política, militar, cultural, o de las instituciones no coincidirán con los partidarios de una historia económica y social; oposición expresada en los términos marxistas de superestructura y estructura o el unamuniano de intrahistoria.
Es imposible ignorar la polisemia y la superposición de estos tres términos, pero simplificando al máximo: la historia son los hechos del pasado; la historiografía es la ciencia de la historia; y la historiología es la epistemología o teoría de la historia.

Véase también: Razón histórica
Filosofía de la historia[editar]
Artículo principal: Filosofía de la historia
La filosofía de la historia no debe confundirse ni con la historiología, ni con la historiografía, de los que se separa claramente. La filosofía de la historia es la rama de la filosofía que concierne al significado de la historia humana, si es que lo tiene. En su origen especuló si era posible un fin teleológico de su desarrollo, o sea, se pregunta si hay un diseño, propósito, principio director o finalidad en el proceso de la historia humana. En la actualidad se discute más sobre la función del conocimiento histórico dentro del conocimiento y las implicaciones del mismo. También se ha discutido sobre si el objeto de la historia debe ser una verdad histórica, el deber ser, o si la historia es en algún sentido es cíclica o lineal y el devenir histórico se aparta indefinidamente del punto de partida. También se ha discutido si es posible hablar de la idea de progreso positivo en ella.

Fines y justificación de la historia
Tampoco deben confundirse los supuestos fines teleológicos del hombre en la historia con los fines de la historia es decir, la justificación de la propia historia como memoria de la humanidad. Si la historia es una ciencia social y humana, no puede abstraerse del porqué se encarga de estudiar los procesos sociales: explicar los hechos y eventos del pasado, sea por el conocimiento mismo, sea por que nos ayudan a comprender el presente: Cicerón bautizó a la historia como maestra de la vida,22 y como él Cervantes, que también la llamó madre de la verdad.23 Benedetto Croce remarcó la fuerte implicación del pasado en el presente con su toda historia es historia contemporáea. La historia, al estudiar los hechos y procesos del pasado humano, es un útil para la comprensión del presente y plantear posibilidades para el futuro.24 Salustio llegó a decir que entre las distintas ocupaciones que se ejercitan con el ingenio, el recuerdo de los hechos del pasado ocupa un lugar destacado por su gran utilidad.25 Un tópico muy difundido (atribuido a Jorge Santayana) advierte que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla,26 aunque otro tópico (atribuido a Carlos Marx) indique a su vez que cuando se repite lo hace una vez como tragedia y la segunda como farsa.27

La radical importancia de ello se basa en que la historia, como la medicina, es una de las ciencias en que el sujeto investigador coincide con el objeto a estudiar. De ahí la gran responsabilidad del historiador: la historia tiene una proyección al futuro por su potencia transformadora como herramienta de cambio social; y a los profesionales que la manejan, los historiadores, les es aplicable lo que Marx dijo de los filósofos (hasta ahora se han encargado de interpretar el mundo y de lo que se trata es de transformarlo).28 No obstante, desde otra perspectiva se pretende una investigación desinteresada para la objetividad en la ciencia histórica.29 Aunque llegar a conocer los hechos tal como fueron, como pretendía Leopold Ranke, es imposible, sí es un imperativo de la investigación histórica acercarse al máximo a ese objetivo, y además hacerlo con una perspectiva tal que sitúe los hechos en su contexto, de modo que al conocimiento factual se añada el entendimiento de lo que realmente pasó; y aunque sea inevitable que sesgos de todo tipo alteren la forma en que tal entendimiento se produce, al menos ser conscientes de cuáles pueden ser y en qué grado actúan.30

Véase también La objetividad en historiografía
División del tiempo histórico[editar]
Artículo principal: Periodización
No hay un acuerdo universal sobre la periodización de la historia, aunque sí un consenso académico sobre los periodos de la historia de la civilización occidental, basado en los términos acuñados inicialmente por Cristóbal Celarius (Edades Antigua, Media y Moderna), que ponía al mundo clásico grecorromano y su Renacimiento como los hechos determinantes para la división; y que actualmente es de aplicación general.31 La acusación de eurocentrismo que se hace a tal periodización no impide que sea la más utilizada, por ser la que responde precisamente al desarrollo de los procesos históricos que produjeron el mundo contemporáneo.

En cuanto a la división del tiempo prehistórico en Edad de la Piedra y Edad de los Metales, fue propuesta en 1836 por el arqueólogo danés Christian Jürgensen Thomsen.32

La evolución tecnológica presenta dos grandes cesuras en el pasado de la humanidad: la revolución neolítica y la revolución industrial, lo que permite hablar de tres grandes periodos: el caracterizado por la exclusividad de sociedades cazadoras-recolectoras, el preindustrial y el industrial (a veces se emplea el adjetivo postindustrial para el periodo de la historia más reciente).33


El problema de cualquier periodización es hacerla coherente en términos sincrónicos y diacrónicos, es decir: que sea válida tanto para el transcurso del tiempo en un único lugar, como para lo que ocurre al mismo tiempo en distintos ámbitos espaciales. Cumplir ambos requisitos resulta difícil cuando los fenómenos que originan el comienzo de un periodo en un lugar (especialmente el Próximo Oriente, Asia central o China) tardan en difundirse o surgir endógenamente en otros lugares, que a su vez pueden estar más o menos próximos y conectados (como Europa Occidental o el África subsahariana), o más o menos lejanos y desconectados (como América u Oceanía). Para responder a todo ello, los modelos de periodización incluyen términos intermedios y periodos de solapamiento (yuxtaposición de características distintas) o transición (aparición paulatina de las novedades o características mixtas entre el periodo que empieza y el que termina). La didáctica de la historia se ayuda frecuentemente de diferentes tipos de representación gráfica de la sucesión de hechos y procesos en el tiempo y en el espacio.